En un país donde las fiestas de Navidad y Año Nuevo suelen debatirse entre la celebración y el exceso, el pastor Nathanael Grullón invitó a una profunda reflexión sobre el verdadero significado de estas fechas, exhortando a la población a vivirlas con propósito espiritual y no como una excusa para el desenfreno.
“La Navidad no es el alcohol ni el derroche; es un momento para reflexionar sobre lo que hemos vivido y sobre lo que esperamos”, expresó Grullón, al resumir el mensaje central de su llamado. Para el líder religioso, estas festividades representan una oportunidad para hacer una pausa, mirar hacia adentro y reconectar con los valores que sostienen a la sociedad.
Durante la entrevista concedida al periodista David Ruiz en el programa “Gente RD TV”, transmitido por la plataforma digital de El Nuevo Diario TV, Grullón exhortó a las personas a acercarse a Dios mediante la oración, el perdón y la reconciliación, como vías esenciales para recibir el Año Nuevo con paz en el corazón y claridad en la mente.
En ese contexto, subrayó la importancia de recordar el nacimiento del Mesías como fuente de esperanza y guía de vida. “Nuestro país necesita a Jesús, lo necesitamos con desesperación, y la Navidad es el tiempo para recordarlo”, afirmó, destacando la dimensión espiritual que, a su juicio, debe prevalecer sobre cualquier manifestación superficial de la celebración.
El pastor advirtió que la pérdida de valores y la falta de fe contribuyen a problemas estructurales que afectan a la sociedad dominicana, como la violencia, el despilfarro y la corrupción administrativa. Por ello, insistió en la necesidad de que las familias fortalezcan sus principios y retomen la educación en valores como pilar para el bienestar colectivo.
Grullón consideró que esta época del año debe servir para evaluar el ciclo que concluye y preparar el camino hacia uno nuevo, cargado de oportunidades y cambios positivos. Aseguró que solo a través de la educación y la transmisión de valores se logrará que la Navidad recupere su verdadero sentido.
Finalmente, enfatizó que estas festividades pueden convertirse en un punto de inflexión tanto personal como colectivo, un momento propicio para dejar atrás errores, renovar actitudes y avanzar hacia un crecimiento espiritual y moral que impacte de manera positiva a toda la sociedad.
