La alfombra magenta vibró con acento quisqueyano. Entre luces, cámaras y una multitud expectante, los dominicanos marcaron territorio desde el primer instante en la edición 2026 de Premio Lo Nuestro. No fue solo cuestión de estilo ni de presencia: fue una noche de victorias, discursos con peso y reafirmación cultural en uno de los escenarios más importantes de la música latina.
El primero en estremecer la sala fue el “Rey de la bachata”, Romeo Santos, quien se alzó con el galardón a Artista del Año – Tropical. Pero más allá del trofeo, su mensaje fue el verdadero titular. Con tono firme y reflexivo, defendió abiertamente a la comunidad inmigrante en Estados Unidos, aclarando recientes declaraciones sobre el ICE que generaron controversia.
“No siempre voy a tener el discurso idóneo… pero mi corazón sabe lo que siente”, expresó, antes de sentenciar con contundencia: “No existe organización o departamento que si le hace daño a mi comunidad latina, goce de mi respeto”. La ovación fue inmediata. No era solo un artista premiado, era una figura pública asumiendo postura.
La emoción continuó con Natti Natasha, quien conquistó el premio Álbum del Año – Tropical con Natti en amargue. Visiblemente agradecida, dedicó el reconocimiento a sus fanáticos, a la República Dominicana y al propio Romeo Santos, pieza clave en la producción del disco. La intérprete también habló desde lo personal: su pausa artística responde a una decisión consciente de vivir plenamente su maternidad.
“Ahora mismo estoy disfrutando de la bendición más grande que Dios me ha regalado”, confesó, dejando claro que su regreso será con la misma pasión que la ha caracterizado.
El movimiento urbano también tuvo su momento. En la alfombra magenta, Santiago Matías recibió el premio a Mejor Canción Trap/Hip Hop – Urbano por “Bum Bum”, tema interpretado por El Alfa junto a Jon Z y bajo el sello de Alofoke Music. El galardón reafirma la influencia del dembow y el trap dominicano en el mercado internacional, consolidando un sonido que nació en barrios caribeños y hoy resuena globalmente.
La noche dejó claro que el talento dominicano no solo compite: lidera, opina y transforma. Desde la bachata hasta el urbano, pasando por el pop tropical, la República Dominicana volvió a escribir su nombre con letras doradas en la historia de Premio Lo Nuestro 2026.
