La tradición cristiana conmemora la Última Cena, la institución de la Eucaristía y el llamado al servicio.
SANTO DOMINGO. – La llegada de la Semana Santa 2026 marca nuevamente uno de los periodos más significativos para el mundo cristiano, teniendo en el Jueves Santo uno de sus momentos centrales dentro de la liturgia.
Esta fecha conmemora la Última Cena de Jesús de Nazaret con sus discípulos, un acontecimiento clave narrado en los Evangelios que da inicio al Triduo Pascual y establece el sentido espiritual de las celebraciones posteriores.
Durante este episodio, Jesús compartió el pan y el vino con sus apóstoles, símbolos de su cuerpo y sangre, instituyendo así la Eucaristía y sentando las bases del sacerdocio cristiano. Este acto es considerado uno de los pilares fundamentales de la fe católica.
Asimismo, el Jueves Santo recuerda el gesto del lavatorio de los pies, cuando Jesús, en un acto de humildad, sirvió a sus discípulos. Este hecho es interpretado como una enseñanza profunda sobre el servicio, el liderazgo y la entrega al prójimo.
Tras la cena, la tradición señala que Jesús se retiró a orar al huerto de Getsemaní, donde posteriormente fue arrestado, dando inicio a los acontecimientos que culminarían con su crucifixión.
En la liturgia católica, esta jornada marca el comienzo del Triduo Pascual, el periodo más solemne del calendario cristiano. Las celebraciones incluyen la Misa Crismal, presidida por el obispo, y la Misa de la Cena del Señor, en la que se recrea el lavatorio de los pies como símbolo de servicio y fraternidad.
El Jueves Santo no solo representa un momento de profunda reflexión espiritual, sino también una invitación a vivir los valores de humildad, entrega y amor al prójimo que definen el mensaje central del cristianismo.
