Santo Domingo.– Este domingo se cumplen diez meses de la tragedia del Jet Set, un suceso que conmocionó profundamente a la República Dominicana y dejó una huella imborrable en las familias afectadas, quienes, aun con el dolor latente, continúan esperando respuestas y justicia.
A casi un año del trágico acontecimiento, el recuerdo de las víctimas permanece vivo, mientras el proceso judicial y las investigaciones siguen bajo el escrutinio de la opinión pública. Entre lágrimas, flores y carteles, los familiares de las víctimas mortales volvieron a alzar su voz para exigir que todo el peso de la ley recaiga sobre los hermanos Espaillat, propietarios del establecimiento.
La tragedia, ocurrida en abril de 2025, marcó un antes y un después no solo en la vida de los seres queridos de los fallecidos, sino también en el debate nacional sobre la seguridad en los establecimientos públicos, así como sobre el cumplimiento de las normas estructurales y de emergencia en espacios destinados al ocio y la diversión.
Durante estos diez meses, las familias de las víctimas han mantenido la esperanza de que la justicia prevalezca, aunque el dolor por la pérdida continúa siendo una constante. En ese contexto, el padre Rogelio aprovechó la celebración de una eucaristía en honor a las víctimas del Jet Set para lanzar una fuerte crítica al sistema de justicia dominicano, el cual, según afirmó, sigue sin ofrecer respuestas claras sobre el caso.
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Durante su sermón, el sacerdote calificó la justicia del país como “negra y oscura”, en alusión a la falta de avances en el proceso judicial contra los hermanos Espaillat.
“De la misma manera que es negra esa pared, así mismo es la justicia de este país, negra y oscura”, expresó visiblemente afectado por la demora en los procedimientos judiciales.
El padre Rogelio reiteró que las víctimas y sus familias continúan esperando una verdadera justicia: una justicia independiente, que no sea sorda, ciega ni muda. Asimismo, criticó lo que considera una minimización del caso por parte de las autoridades, señalando que el dolor de las familias sigue siendo ignorado por un sistema que no responde a sus exigencias.
“Queremos una justicia que brille, que sea como la sal: que dé sabor y luz en medio de tantas tinieblas”, agregó, haciendo un llamado directo a las autoridades judiciales para que actúen con celeridad y transparencia.
Finalmente, el sacerdote, una de las voces más firmes en la lucha por justicia para las víctimas del Jet Set, no solo reclamó sanciones ejemplares, sino también una reforma profunda del sistema judicial que garantice que tragedias como esta no queden impunes.
Muestras de dolor
"¡Ay mi niña, ay mi amor, qué dolor tengo!", exclamó entre lágrimas una madre que no pudo contener su tristeza al recordar a su hija, una de las víctimas fatales de la tragedia del Jet Set.

El dolor de esta madre fue compartido por muchos otros familiares presentes, quienes se abrazaron entre sí buscando consuelo, pero también firmeza en su lucha por justicia.
Uno de los familiares más visiblemente indignados expresó con fuerza:
"Los Espaillat van a tener que pagar esto como sea". Estas palabras reflejan la frustración acumulada por casi un año de espera sin que se haya avanzado significativamente en el proceso judicial, que aún mantiene a las víctimas y sus seres queridos esperando una resolución.
