Milka Hernández
Orlando, Florida.— La República Dominicana volvió a apostar por la promoción presencial en uno de sus mercados clave con “Taste the Paradise”, una plataforma que presentó la amplitud y evolución del destino a través de recursos audiovisuales y una narrativa centrada en resultados y proyección. La actividad, encabezada por el ministro de Turismo, David Collado, ofreció una lectura actual del país como destino en crecimiento, con una propuesta de valor que se fortalece tanto para el visitante internacional como para el mercado regional.
El sol y la playa se mantuvieron como eje principal del posicionamiento, acompañados de productos que han ganado consistencia en la oferta dominicana, como el golf y el turismo cultural, así como de los destinos que tradicionalmente han sostenido la promoción internacional: Santo Domingo, Puerto Plata, La Romana–Bayahibe, Samaná y Punta Cana.

Sin embargo, el roadshow dejó clara una evolución estratégica: la República Dominicana está ampliando su mapa turístico e incorporando con más fuerza destinos emergentes como Miches, que representa una nueva etapa de desarrollo, con proyectos relevantes y una identidad que complementa la oferta consolidada.
El evento también reforzó un mensaje que cada vez ocupa más espacio en los mercados: la República Dominicana es más que playas.
Hoy se presenta con mayor intención como un destino capaz de responder a perfiles diversos: viajeros interesados en aventura, deporte y eventos, así como parejas que eligen el país para bodas y lunas de miel. La propuesta se completa con componentes vinculados a la gastronomía, la inversión y experiencias que amplían los motivos para viajar, ya sea por ocio, descanso o compromisos profesionales.
La vida nocturna, el entretenimiento y la capacidad del país para convertir sus escenarios en experiencias memorables también estuvieron presentes en el relato. En conjunto, “Taste the Paradise” recordó una idea clave: el turismo se construye desde la emoción, pero se sostiene en conectividad, logística, consistencia de oferta y en la capacidad de responder a las expectativas del viajero con estándares cada vez más altos.
