Miches: un paraíso revelado desde Zemi Resort

El sol adelantaba un espectáculo sobre el mar de Miches cuando un grupo de periodistas y autoridades locales recibió la brisa fresca del hotel Zemi Miches All-Inclusive Resort, Curio Collection by Hilton, para un acto especial: la puesta en circulación por parte del Grupo Sarma de la primera guía turística del destino. Un evento que, más allá de su formalidad, se convirtió en la excusa perfecta para descubrir —con la orientación cercana y entusiasta de Hairo Galíndez, director de Marketing del resort— un territorio que el Este dominicano parecía guardar en silencio para los viajeros más curiosos.

Miches se presenta como un paraíso todavía intacto, de playas vírgenes y montañas que tocan el cielo. Desde el Zemi, enclavado frente a una bahía serena, la sensación es la de llegar a un lugar que aún no ha sido vencido por la prisa del turismo convencional. El trayecto de 90 minutos desde el Aeropuerto de Punta Cana ya prepara el espíritu: un desfile de verdes luminosos, caminos ondulantes y vistas panorámicas que desarman cualquier expectativa rígida.

El destino ha logrado consolidarse como un refugio para los amantes de la aventura natural. Round Mountain —la icónica Montaña Redonda— continúa siendo uno de sus grandes símbolos. Allí, los columpios que se mecen en el vacío y las bicicletas que desafían el vértigo se han convertido en experiencias obligadas para quienes buscan la foto perfecta y, sobre todo, una vista capaz de reconciliar a cualquiera con el mundo. En lo alto, una casa solitaria, propiedad del dueño del terreno, corona el paisaje como si vigilara discretamente el flujo de visitantes.

Miches no solo mira al cielo: también abraza el mar.

Entre enero y marzo, las ballenas jorobadas convierten sus aguas en un escenario natural extraordinario. Excursiones de apenas 40 minutos permiten a los turistas acercarse a estos gigantes que cada año regresan para aparearse y parir. Y entre marzo y octubre, en las mismas playas vírgenes, las tortugas marinas llegan a depositar sus huevos, un espectáculo silencioso que el resort acompaña con iniciativas de conservación comunitaria.

El recorrido nos lleva también hacia el Parque Nacional Los Haitises, una joya de biodiversidad que guarda más de 200 especies de aves y petroglifos taínos que sobreviven en cuevas húmedas y misteriosas. Es un recordatorio de que la historia, la cultura y la naturaleza aquí viven entrelazadas.

Zemi Resort, experiencia que se transforma en un viaje sensorial

Su diseño —inspirado en la cosmovisión taína— combina lujo con sostenibilidad. Seis edificios con forma de ola, múltiples piscinas, un parque acuático y un spa de más de 5,000 metros cuadrados hablan de una apuesta ambiciosa por ofrecer bienestar sin romper la armonía del entorno.

Las 136 habitaciones y villas, muchas con acceso privado a la playa, mantienen techos altos, madera clara y detalles culturales que evocan un pasado ancestral sin perder la elegancia contemporánea. La colección de bungalows frente al mar, pensada para un público más exigente, completa la oferta con experiencias exclusivas que van desde cenas privadas hasta salones reservados para eventos.

La gastronomía es otro de los grandes orgullos del resort:

Yuca, con su cocina a fuego abierto en la playa; Anacaona, con platos inspirados en la herencia taína; estaciones de cocina en vivo y bares para todos los gustos —desde el deportivo hasta el vibrante bar de piscina— suman diversidad a cada estancia.

Mientras tanto, actividades como yoga taíno, snorkel en arrecifes naturales, cabalgatas, clases de cocina y un salón de puros dominicanos permiten a los visitantes conectar con la naturaleza, la cultura y la tradición local desde múltiples ángulos. Para los grupos y eventos, el Salón Z, con capacidad para mil personas, y los espacios para bodas —frente al mar o en jardines tropicales— completan una propuesta integral.

El compromiso con la sostenibilidad atraviesa todo el proyecto. A través de la iniciativa Travel with Purpose, el resort impulsa la conservación de la vida marina, apoya comunidades locales y promueve un modelo de turismo responsable que busca dejar una huella positiva en el territorio.

Al final del día, la sensación es clara: Miches es más que un destino; es un tesoro natural que apenas empieza a mostrarse al mundo. Y el Zemi Resort se ha convertido en una puerta de entrada a ese universo de montañas mágicas, playas infinitas, cultura viva y una naturaleza que todavía respira libertad.

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